sábado, 11 de diciembre de 2010

***


HABLAR  oportunamente, es acierto.
HABLAR  frente al enemigo, es civismo.
HABLAR  ante una injusticia,
es valentía.
HABLAR  para rectificar, es un deber.
HABLAR  para defender, es compasión.
HABLAR  ante un dolor, es consolar.
HABLAR  para ayudar a otros, es caridad.
HABLAR  con sinceridad, es rectitud.
HABLAR  de si mismo, es vanidad.
HABLAR  restituyendo fama, es honradez.
HABLAR aclarando chismes, es estupidez.
HABLAR disipando falsos, es de conciencia.
HABLAR de defectos, es lastimar.
HABLAR debiendo callar, es necedad.
HABLAR por hablar, es tontería.


CALLAR cuando acusan, es heroísmo.
CALLAR cuando insultan, es amor.
CALLAR las propias penas, es sacrificio.
CALLAR de si mismo, es humildad.
CALLAR miserias humanas, es caridad.
CALLAR a tiempo, es prudencia.
CALLAR en el dolor, es penitencia.
CALLAR palabras inútiles, es virtud.
CALLAR cuando hieren, es santidad.
CALLAR para defender, es nobleza.
CALLAR defectos ajenos, es benevolencia.
CALLAR debiendo hablar, es cobardía.



***